El Modelo Creighton comenzó en 1976 como investigación auspiciada por la Universidad de Creighton, de Omaha Nebraska, EUA (de donde adquiere su nombre) para evaluar la eficacia real de algunos modelos de planificación familiar natural. La investigación fue encabezada por un ginecólogo científico (Dr. Thomas W. Hilgers) que no sólo constató la alta eficacia de los modelos que evaluaron; sino que pudo, junto con su equipo, añadir a estos modelos el conocimiento ginecólogico que permite monitorear la salud de la mujer. Para 1980 definieron  su propio sistema que permitía, a diferencia de los otros modelos,  no sólo detectar la fertilidad de un ciclo, sino detectar tanto patrones de salud como enfermedad ginecológicos. Gracias a esta investigación pudieron desarrollar toda una línea de atención médica que constituye una nuevo paradigma en atención ginecológica llamada Naprotechnology™ la cual permite atender eficazmente los problemas ginecológicos desde su raíz. 

El Modelo Creighton se constituyó como un sistema estandarizado que se basa en la observación y graficación  de los signos que el cuerpo de la mujer da a lo largo de todo el ciclo menstrual. Estos signos debidamente graficados, muestran patrones tanto de salud como patológicos que nos permiten monitorear la salud de la mujer. Estos signos: “Biomarcadores” son marcadores biológicos esenciales a la salud y la fertilidad de la mujer, le indican a la pareja cuando son fértiles o infértiles de manera natural, permitiéndole el uso a la pareja ya sea para buscar o para evitar un embarazo; también permiten monitorear las anormalidades en la salud femenina a lo largo de toda su vida reproductiva.